Una élite que se creía demasiado grande para caer

Una élite que se creía demasiado grande para caer

Este es el subtitulo del libro de Gloria Valencia sobre el caso Interbolsa. Varias cosas me quedan claras de su lectura.

Primero, las autoridades  sí actuaron y sancionaron a la firma o personas muy cercanas a ella. En 1.998 fue la Bolsa de Valores de Bogotá sancionó a uno de los protagonistas del crecimiento y caída de la firma. Esa misma persona  fue sancionada con expulsión del mercado en el 2001 y recibió una tercera sanción en el 2003 por parte de la Superintendencia de Valores.

Adicionalmente, un funcionario de la firma que venía del Ministerio de Hacienda,  en 2008 y 2009 fue sancionado por uso de información privilegiada, tanto por el Auto Regulador del Mercado como de las Superintendencia Financiera. Además Interbolsa fue sancionada  en el proceso de quiebra de Proyectar Valores en 2011.

De todas estas cosas era conocedora la cabeza del grupo y es claro que todo lo que allí sucedió pasó, como afirma Gloria Valencia, “con la complicidad de Rodrigo Jaramillo, algunas veces por omisión y muchas otras con su consentimiento”.

Segundo, es claro que Interbolsa tuvo dentro de su “ADN” de comportamiento, favorecer el interés particular de algunos de sus socios por encima de los intereses de sus clientes y de la misma comisionista. Este, a mi juicio es el tema que deben resolver las instancias judiciales pues como van las cosas, los costos de la quiebra serán asumidos por los clientes y algunos de los socios, mientras que otros de los grandes protagonistas  ni  pagarán con sus bienes, ni tendrán sanciones penales.

Tercero, por sus vínculos familiares y comerciales con varios políticos y funcionarios públicos, esa élite creyó que tendría cómo protegerse y estar por encima de la ley.  Afortunadamente no sucedió y el grupo Interbolsa es hoy parte de la historia de prácticas empresariales irresponsables y abusivas.