El buen Eco

El buen Eco

He leído el último libro de Umberto Eco “De la Estupidez a la locura”, el cual compila algunas de sus columnas entre el 2.000 y 2.016. La verdad es un texto ameno e inteligente que muestra una faceta de buen humor, por parte el escritor Italiano.
El Nombre de la Rosa, su libro más famoso, llevado al cine, pone en el centro de la trama la búsqueda del libro (apócrifo) sobre la Risa de Aristóteles y le permite desarrollar unas reflexiones muy interesantes sobre el tema.
Me enteré de la existencia del CICAP “Comité Italiano para el Control de las Afirmaciones sobre lo Paranormal”, dedicado a confirmar o refutar afirmaciones que se hacen en medios sobre la ocurrencia de estos fenómenos. A la fecha no han podido confirmar ninguno y han desvirtuado todos. Una organización así sería muy útil para Colombia.
Eco, se burla continuamente de algunos elementos de la cultura Italiana y aborda varios de los estereotipos regionales de su país. Comenta las ocurrencias del entonces primer ministro Berlusconi, una permanente cantera para el buen humor, claro, si uno vive en un país diferente y no tiene que sufrirlo!
Dedica una columna del 2009 a un libro de Jim Holy sobre los chistes “interrúmpeme si ya te lo sabes” (página 370), y en varios de sus textos, reflexiona sobre la conveniencia para la sociedad de poder reírse de sí misma y en particular de burlarse de los excesos de los poderosos.
En Colombia tenemos una larga historia de cómo el humor político ha sido ejercido, desde el gran caricaturista Ricardo Rendón (hay un excelente libro de German Colmenares, sobre su trabajo), pasando por Jaime Garzón y espacios como La Luciérnaga. Hoy la sátira política está muy bien representada por Osuna, Matador, Vladdo, Meho, Bacteria, Caballero y Beto, sólo por mencionar algunos. Eso es sano y habla bien de nuestra capacidad para hacer autocríticas y reírnos de nosotros mismos.
En nuestro país, algunos políticos no soportan la crítica ni el humor, por eso intentan suprimir o deslegitimar a quienes ejercen dicho oficio. Daniel Samper Ospina, quien se ha burlado de muchas personas, regiones y oficios, como el de los encuestadores, puede ser un columnista, twittero o youtuber bueno, regular o malo (cada cual lo califica como quiera y leerlo, seguirlo o dejar de hacerlo si no le gusta). Hoy es la víctima más reciente de esta estrategia. Por eso, he querido recordar al Buen Umberto Eco, su sentido del humor, la crítica y la reflexión, esperando que “el eco” de sus ideas, se escuche y perdure más que las calumnias de algunos.

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